El Lambucio Ilustrado

lunes, 11 de abril de 2016

Honor al poeta

José Antonio Ramos Sucre: poesía y tiempo

Jose-Antonio-Ramos-Sucre

Nacido en Cumaná, el 9 de junio de 1890, este poeta, escritor e intelectual venezolano forma parte de las más destacadas figuras de la literatura venezolana. El paso del tiempo parece haber hecho mella en su recuerdo: es sacado de vez en cuando del foso del olvido por algún lector nostálgico. Por eso dejamos un enlace para la descarga directa de sus obras completas, esperando que la difusión de este brillante poeta sea del disfrute de todo aquel que aprecia sus escritos.

La obra José Antonio Ramos Sucre oscila entre el vanguardismo y el surrealismo: la evocación de atmósferas sombrías, oscuras, densas, frías y aristocráticas son una constante en su poesía, como lo es su destacada innovación gramatical en la que omite conjunciones para recrear nuevas estructuras poéticas: la poesía en prosa, una propuesta adelantada para su época, en comparación con lo que se venía escribiendo en el país.

Una muerte enigmática finalizada por un suicidio a todas luces liberador puso fin a la vida del poeta. Su obra queda viva para la posteridad.

En el Lambucio Ilustrado compartimos sus Obras Completas. Para descargarlas, haga clic en el enlace siguiente: https://mega.nz/#!ntYnSCSY

sábado, 9 de abril de 2016

Origen de «Lambucio»

El verdadero origen de El Lambucio Ilustrado

Lambucio. Muchos parecen ser los orígenes. ¿De dónde proviene esta curiosa palabra? Haciendo una búsqueda por varias fuentes, dimos con algunas acepciones interesantes. Aquí van unas de ellas:
  • El Diccionario del habla actual de Venezuela, de Rocío Núñez y Francisco Javier Pérez, tiene varias acepciones para lambucio: «1 coloquialismo despectivo Persona de escasos recursos económicos y, generalmente de poca cultura. /2 coloquialismo despectivo Persona que actúa servilmente o halaga a alguien con el fin de conseguir algún beneficio. /coloquialismo despectivo Persona o cosa que no se considera importante. /coloquialismo despectivo Persona que continua e insistentemente pide, busca y aprovecha todos los beneficios, especialmente materiales, que pueda obtener de quienes se encuentren cerca. /coloquialismo despectivo Persona o animal que come o lame los restos de alimentos dejados por otro /coloquialismo despectivo Persona que come con avidez /7 Persona que come excesivamente.
  • El “Diccionario de venezolanismos”, de Maria. J. Tejera tiene lo siguiente: «1. Se dice de quien acostumbra comer entre comidas, registrando en busca de sobras de la comida anterior. Goloso. 2. Tacaño o avaro en las cosas pequeñas o en las pequeñas cantidades. 3. Pobre, maltrecho. 4. fig. Canalla, pobre de espíritu. 5. fig. Zul. Entrometido. 6. fig. Zul. Se aplica a la persona que pretende sacar provecho material, aunque sea escaso, de todas las situaciones. Logrero».
  • El Diccionario de la Real Academia Española tiene las siguientes acepciones: «1. Dicho de una persona: Que acostumbra comer entre comidas. 2. Tacaño o avaro en las cosas pequeñas o en pequeñas cantidades». 
  • Según el Maracucholario, esta palabra proviene de «lamber», la cual es un arcaísmo de lamer, usada para referirse a alguien que come en exceso. 
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La intención original al crear esta página era la de enmarcar el blog entre la quinta y sexta acepción que expone el Diccionario del habla actual de Venezuela: la de exceso de comida, y, en este caso, el exceso de ingesta de conocimiento. 

Ahora bien, ¿qué significado le da usted a esta palabra? 

viernes, 11 de enero de 2013

Rebeldía fashion (o nueva la estética izquierdista consumista)

Lambucio Ilustrado: crónicas lambucias


Producto de la expansión manufacturera de la quincalla del mundo (China) y sus vecinos, la democratización de la moda se ha establecido en casi todos los rincones del orbe: zapatos Nike, camisas Aeropostal, cortes de cabello entre lo punk y lo pop.  Ciertamente, el abaratamiento de la mercancía –que va de la mano, claro está, con la explotación- hace posible que la farándula tenga sus provisiones al alcance de la mano. De un tiempo para acá, cuando la globalización se hace patente no sólo por el mercadeo multinacional sino por la omnipresencia de la opinión (redes sociales),  la rebeldía político-cultural asume como propia la estética del establishment, generando no pocas distorsiones de la realidad. 

  
Un serio atentado a la coherencia llamaría yo a esta nueva-vieja apetencia de la rebeldía mercadotécnica, de la guerrilla del marketing, de la izquierda de los códigos de barra y comida rápida. La rebeldía fashion es el nuevo engendro del desencuentro y de la toma de cualquier identidad arrebatada a trompicones de la vitrina de un mall. Sí, el rebelde fashion prefiere los anglicismos. Los nuevos referentes de la rebeldía coquetean con la coquetería.

El rebelde fashion no sólo gusta del buen vestir, sino de la opinión gratuita: en España cala perfectamente el apodo de “giliprogre”: una persona que, para no quedarse sin opinar, emite cualquier declaración políticamente correcta aún cuando contradiga sus anteriores argumentos. Flirteos con el ecologismo, el antiimperialismo y lo hippie, el rebelde fashion es el paradigma de la izquierda actual. ¿Y cómo no, si sale tan barato un par de Levi’s y unos lentes de sol? Claro, uno tiene derecho a vestirse como quiere, incluso de burgués. ¿No, rebeldes?


La victimización como vehículo de la generación de estereotipos no es nueva en la izquierda: quien pueda leer entre líneas el mensaje expuesto en la foto anterior podrá apreciar cómo una mal comprendida expresión artística puede ser canalizada como parte de la identidad nacional: sí, cuesta creer que la patria sea defendida por estos niuyorkinos cautivos en Caracas; para esta nueva rebeldía, la ideología es estética, y dicha estética es costosa. 

¿Desde cuándo la venezolanidad está en el Bronx?